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Genesis y Evolucion de la Reforma Policial
Jueves 13 de diciembre del 2001, San Pedro de Macorís, Republica Dominicana
DR. MANUEL DE JS. PEREZ SANCHEZ.
Señores
Honorables miembro de la mesa directiva
Autoridades civiles y militares,
Ciudadanos y ciudadanas presentes
Amigos todos
Genesis
La historia nos remonta a un caribe habitado por siboneyes, ciguayos, macorixes, caribes y tainos, que habían llegado procedentes del continente sudamericano, tres mil años antes que los españoles.
En la Isla de Santo Domingo, cuando se produce la conquista, existía una organización política con cinco reinos o cacicazgos en cada uno de los cuales regía un soberano, que a su vez controlaba otras demarcaciones y sus gobernantes.
El behique, una especie de funcionario taíno, que ejercía su autoridad en materia religiosa y de salud, también tenía a su cargo la rudimentaria administración judicial de la época, decidiendo lo que era correcto o incorrecto, de acuerdo a sus usos y costumbres.
Al establecerse el derecho indiano en nuestro territorio, se aplican una serie de normas y reglas especiales, que básicamente trasladan a este hemisferio el sistema judicial y policial vigente en España.
La creación del Estado Dominicano, en al año 1844, viene precedida de una ocupación de 22 años por parte de Haití, que impuso sus códigos y leyes napoleónicas; así como su sistema judicial y policial.
No es ocioso recordar que los franceses organizaron una fuerza policial desde el siglo XIV con la finalidad de imponer el orden, civilizar y organizar.
En 1845 adoptamos las leyes francesas directamente, para traducirlas y adaptarlas a la realidad nacional en 1884, incluyendo el sistema de la fusión o identidad entre policía gubernativa o administrativa y policía judicial.
El carácter de esa policía era municipal, dependía de los ayuntamientos y gobiernos locales, por tanto carecía de unidad de mando, unidad de doctrina, de procedimientos, resultando en graves limitantes para la efectiva prevención y control del crimen.
A finales de la década de los años 20 se inicia el proceso para nacionalizar la policía, que culmina con la reunificación de los diversos cuerpos policiales en uno denominado policía nacional.
Actualmente, la administración policial, a nivel universal, está siendo objeto de un intenso examen, reflexión y experimentación, vinculadas a la mejor estrategia para regirla y satisfacer los servicios de seguridad.
Unos prefieren el modelo burocrático profesional, que apunta a la eficacia y disminución de los delitos; otros consideran que la vigilancia comunitaria y las actividades policiales orientadas a los problemas de la comunidad es la mejor manera de incrementar la seguridad.
La nueva dinámica económica, política y social de la Nación implica un transito hacia la descentralización administrativa, transparencia de la gestión pública, rendición de cuentas, servicio y protección a la ciudadanía, respeto a los derechos individuales, entre otras características.
A nivel de la región latinoamericana, estamos inmersos en un proceso de reestructuración estatal, a partir de la reformulación del poder judicial, que transita por diversos caminos con la finalidad única de profundizar la democracia, que se considera consolidada en el rubro electoral solamente y aún allí se observan muchas lagunas-.
La necesidad de producir mayor cantidad de bienes de consumo ha forzado la reforma de los cuerpos policiales, para permitir la inversión privada, estimular el crecimiento económico, luchar contra la pobreza, ignorancia, insalubridad y analfabetismo.
Sin embargo, también crece la violencia y el temor a la inseguridad en toda la región, detonante de nuevas reformulaciones para adecuar el sistema de seguridad, integrado por los sub componentes justicia, policía y cárcel.
Los remedios que se plantean van desde la militarización de las funciones policiales, el endurecimiento de las penas, establecer la pena capital, hasta la vía que consideramos más eficiente: el fortalecimiento de las instituciones de la democracia.
Algunos han llegado a plantear la eficacia de las dictaduras en cuanto al control policial, olvidando que en esos sistemas la violencia está centralizada en el Estado y en democracia proviene de los mismos ciudadanos; siendo por tanto imprescindible que los ocho millones de habitantes del país contribuyan a la prevención y control de la delincuencia.
Está nítidamente trazado por la historia y el desarrollo económico el derrotero que ha de seguir la reforma policial:
La misión básica de la policía es impedir la delincuencia y los disturbios, en lugar de que sean reprimidos por la fuerza o la severidad del castigo legal
La capacidad para efectuar la tarea depende de que su existencia, acciones y comportamientos reciban la aprobación pública y de su habilidad para obtener y conservar el respeto y cooperación del público para cumplir la ley
En la medida en que el público coopera disminuye la necesidad de usar la fuerza
Buscar el favor de público no es complacer la opinión pública, sino demostrar absoluta imparcialidad a la ley, independiente de la política, no adoptar juicios de valor sobre la justeza o no de la ley, ofrecer servicio y amistad personal a todos, sin discriminación
Usar la fuerza sólo cuando la persuasión, los consejos y las advertencias sean ineficaces para lograr la cooperación pública en la observancia de la ley
Conservar siempre buena relación con el público, demostrando con acciones que se interesa en el bienestar de cada ciudadano y de la comunidad.
Ni remotamente dar la idea de que se usurpan funciones del poder judicial u otro organismo del Estado
Reconocer que la prueba de la eficacia policial es la ausencia de delitos y desórdenes y no la evidencia visible del accionar de la policía al enfrentarlos.
Ahora bien, la sociedad dominicana tiene que seguir avanzando por el camino de la sistematización y producción de datos tales como índice de criminalidad; índice de solución de delitos; índice de reincidencia; índice de temor al crimen y otros datos que el vigente sistema no ofrece.
En el ínterin, la reforma debe apuntar a estrategias tradicionales:
-Patrulla sin ruta fija
-Policía permanente en el barrio
-Prontitud de respuesta
-Importancia de las llamadas telefónicas de los ciudadanos. Su graduación por urgencias
-Fortalecer la investigación criminal
-Equipar y modernizar medios de transporte, de comunicación y de colección/ procesamiento
de evidencias del crimen.
-Respetar el debido proceso
-Responsabilidad del personal policial y eficacia de su práctica administrativa.
-Participación del público
Muchas Gracias.